Un cómic como memoria y agencia frente a la crisis climática regional

Como ingeniera ambiental y ahora socióloga en formación, siempre creí que la crisis climática no puede entenderse únicamente a través de modelos matemáticos, balances hídricos o datos biofísicos. Si bien provengo de las ciencias exactas, mi experiencia en territorio me enseñó que la verdadera comprensión del colapso ecológico radica en las historias de quienes lo habitan.

Recientemente, en el marco de mi beca de investigación, tuve el privilegio de acompañar un proceso de co-creación de un cómic que relata los casos de estudio del proyecto Crisis Climática y Gobernanza de Movilidades, una iniciativa transfronteriza centrada en las realidades de Perú, Bolivia y Ecuador.

Este cómic no nació como un ejercicio de ilustración externa, sino como una herramienta de contra-narrativa y justicia climática, permitiendo que las propias comunidades plasmarán sus procesos de adaptación, resistencia y movilidad inducida por el clima.

Mis raíces están ligadas a la costa peruana, por lo que adentrarme en los Andes ecuatorianos siempre representa un choque visual y emocional. Las fotografías que comparto aquí corresponden a nuestro trabajo en Sacha, una comunidad ubicada en la provincia de Cotopaxi dedicada fundamentalmente a la agricultura y la ganadería.

Laguna de Anteojos, Sacha

A nivel técnico y sociológico, Sacha condensa una de las contradicciones más severas de nuestra región. Un ecosistema andino majestuoso afectado por variaciones drásticas en las precipitaciones, heladas recurrentes y olas de frío que destruyen cultivos enteros. Aquí, la escasez hídrica y la escasa presencia del Estado configuran una condición de vulnerabilidad estructural que empuja a muchas familias hacia la migración interna o transnacional.

Equipo de trabajo de Crisis Climática y Governanza de Movilidades en Sacha

Guiados por la comunidad, recorrimos el Parque Nacional Llanganates, visitamos la Laguna de Anteojos y participamos en una pampa mesa, ese espacio sagrado y comunitario donde el alimento compartido se convierte en un acto político de reciprocidad. Ver estos ecosistemas me llena de ilusión y reafirma el propósito ético de quienes trabajamos en la conservación y la justicia climática.

Además, tuvimos el taller titulado “Historias que conectan para sembrar resiliencias” donde pusimos sobre la mesa la estructura de un cómic y abrimos el diálogo para capturar la visión comunitaria de los guiones.

Al día siguiente, pasamos al trabajo grupal de co-diseño. Este paso fue fundamental para evitar el extractivismo académico. Los líderes y lideresas comunitarias revisaron de manera previa cada relato para validar si las viñetas coincidían estrictamente con lo que querían comunicar al mundo.

La edición y selección de diálogos fue un proceso sumamente complejo. No se trataba de suavizar la realidad; las historias que procesamos son profundas y a menudo dolorosas. Este cómic es apenas una pincelada de las múltiples capas de vulnerabilidad y resiliencia sistémica que estas poblaciones experimentan diariamente en sus territorios.

El proyecto no se limita a Sacha; abarca una cartografía crítica de la movilidad humana y la gobernanza comunitaria en la región andina y amazónica. Por ejemplo, tenemos a Nueva Esperanza en Guayaquil, Ecuador, un asentamiento de laderas expuesto a derrumbes e inundaciones, habitado en su mayoría por población migrante venezolana y colombiana que autogestiona el territorio frente al aumento térmico de Monte Sinaí. También, al Lago Poopó en el Altiplano boliviano con la dolorosa transición del pueblo Uru Murato (la “gente del agua”), cuyas dinámicas de identidad y movilidad se transformaron drásticamente tras la desecación del lago y la contaminación minera. Así mismo, a la Villa Las Flores en Cochabamba, Bolivia, donde las sequías severas han intensificado la emigración, posicionando a las mujeres de la organización Pozo de Flores como las principales estrategas de resiliencia hídrica.

En Nueva Belén de Iquitos, Perú pueden encontrar un análisis de los procesos de reubicación forzada y las resistencias comunitarias tras las inundaciones de la Amazonía peruana en 2012 y 2015, y en La Merced en Ancash, Perú, localizada a más de 3800 msnm, donde el derretimiento de glaciares, el estrés hídrico y las plagas aceleran la salida de la población joven.

Finalmente, a fines de marzo de este año tuvimos la alegría de presentar oficialmente el cómic terminado, tanto en Sacha como en Quito. Fueron encuentros emotivos donde los propios representantes comunitarios tomaron el micrófono para presentar sus narrativas.

Mi más profundo agradecimiento y respeto a Nelvi, Manuel, Raúl, Rosa e Iván. Gracias por la generosidad de compartir sus trayectorias, sus aprendizajes y esa fuerza que se necesita para seguir cuidando la Casa Grande, nuestro territorio común, nuestro planeta. 

Invito a explorar los detalles de cada estudio de caso que sostienen este proyecto directamente en el portal de Crisis Climática y Gobernanza de Movilidades de FLACSO Ecuador y pueden descargar en comic en la sección de publicaciones.

Equipo de trabajo del Proyecto Crisis Climática y Gobernanza de Movilidades

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